Metadatos y privacidad en Internet

¿Qué son los metadatos?

Los metadatos son un conjunto de datos asociados a un archivo, que ofrecen una información adicional sobre el recurso. Los metadatos acompañan a nuestros documentos de texto o imágenes. En el entorno web, ayudan a la hora de realizar búsquedas y afectan incluso al posicionamiento webmientras que en local, también ayudan a la hora de buscar un archivo. Además, los metadatos sirven para clasificar los archivos, por ejemplo, si son archivos de música por disco, fecha o autor.

Riegos de los metadatos que se comparten.

Muchas veces se habla de los peligros que pueden llegar a suponer los metadatos, ya que por ejemplo, ciertas cámaras de fotos o móviles pueden incluir fecha y hora de la toma, la configuración de la cámara y también, si así se permite, las coordenadas geográficas. También podrían desvelar la versión del software con el que fue guardado o creado ese archivo. Estos son algunos ejemplos, pero sin duda que los metadatos de los documentos o fotos, puede haber información que nos puede causar problemas con nuestra privacidad.

Los datos geográficos son más que simples coordenadas geográficas. Se trata de una información que permite obtener la ubicación geográfica de un objeto, como puede ser un teléfono móvil, un coche o una calle, pero también de la persona que porte el dispositivo, de forma estática y en movimiento a tiempo real. Además existen diferentes métodos y herramientas para mejorar la precisión, como por ejemplo el código postal de la zona, la dirección IP de un terminal o el sistema GPS de nuestro teléfono móvil.

Algunos ejemplos: metadatos de las fotografías y geoinformación.

Dado que actualmente la publicación de fotos está a la orden del día debido a la popularidad de las redes sociales o aplicaciones de mensajería se puede decir que la intimidad de millones de personas se puede consultar libremente por terceros al que el usuario no ha permitido su consulta. Cuando se sube una instantánea a una aplicación como Instagram o Flickr, todos esos metadatos son registrados y almacenados junto a la fotografía en una base de datos. La geoinformación puede ser facilitada voluntaria e involuntariamente, incluso sin que el usuario o propietario del dispositivo sea consciente y a pesar de que haya podido desactivar ciertos servicios o sensores.

Esa geoinformación, aparentemente inocente e insignificante en un primer momento, puede devenir muy relevante si correcta e, incluso, incorrectamente o por otros intereses o circunstancias vinculara a una persona individual con un espacio concreto. Por esta concreta razón, la geolocalización de personas y bienes afecta y puede afectar a diversas esferas de derechos como la intimidad, la privacidad, el libre desarrollo de la personalidad, la libertad de expresión, el derecho al honor, la propiedad intelectual, etc.

Actualmente, se ha consolidado la conciencia de que cualquier información de carácter personal puede comprometer nuestra privacidad. Cada vez hay menos duda de que los datos de geolocalización son realmente datos de carácter personal, que identifican o pueden hacer identificable a una persona de manera más o menos directa.

Desde otra perspectiva, como es la del patrimonio digital de cada persona, no son pocas las peculiaridades jurídicas que plantea la disponibilidad de la huella histórica de geolocalización personal, también en los supuestos de transmisión mortis causa de una persona.

Almacenamiento y uso de los metadatos.

Esta información suele ser almacenada y analizada por los proveedores de servicios de Internet, generalmente para mostrar publicidad personalizada. Sin embargo, no siempre se es consciente ni se plantea que esa información personal puede ser usada en su contra, por ejemplo ofrece información a delincuentes de las horas en las que estamos fuera de casa. También, estos metadatos son usados por corporaciones y gobiernos con fines comerciales o de espionaje. 

Pagar con información propia los servicios de una aplicación gratuita abre también la puerta a la promesa de servicios personalizados y atención individualizada. A pesar de los beneficios, no se debe olvidar que el tipo de información que ofrecemos también puede determinar si se nos concede un crédito, si se nos ofrece un seguro médico más o menos caro o si conseguimos un trabajo. De repente, el precio pagado con información personal emerge como algo exagerado e incontrolado.

I know where your cat lives (http://iknowwhereyourcatlives.com/cat/3a5bd73662)

Es un proyecto creado por Owen Mundy, un antiguo fotógrafo en la armada de los Estados Unidos, que comenzó a reflexionar sobre el uso de las imágenes con fines militares, y poco a poco el tema evolucionó hacia las cuestiones de vigilancia de forma más amplia. Mundy señala la diferencia clave con respecto a las labores de espionaje de la antigua Stasi, o las que él mismo solía realizar para el Ministerio de Defensa de Estados Unidos: “Ahora, en vez de tener a dos tipos siguiéndome y anotando todo lo que hago en un cuaderno, lo estoy haciendo yo mismo, publicando actualizaciones en mi perfil a los ojos de todo el mundo. Puede decirse que me estoy vigilando a mí mismo”.

Datos que ofreces al conectarte a Internet.

1. Localización.

2. Software.

3. Hardware.

4. Redes sociales en las que te has logado.

5. Conexión: Cualquier web puede conocer su IP (pública y privada), el proveedor de servicios, la velocidad de descarga, según su contrato.

6. Imágenes: Cada fotografía que se sube a la red contiene metadatos que revelan información adicional; por ejemplo, indican el día y la hora de la captura, el lugar y la cámara.

En realidad, cada vez que se visita una página con el ordenador, el teléfono móvil o la tableta, recibimos decenas de peticiones de instalación de cookies. Somos, pues, el producto porque a cambio de la información que obtenemos proporcionamos detalles sobre nuestra actividad online y, a menudo, datos personales como nuestro nombre y ubicación, hábitos, tarjeta de crédito, etcétera, de los que no tenemos forma de controlar dónde acaban. Ante esto, el único recurso de autoprotección es o no aceptar y renunciar al servicio, o borrarlas sistemáticamente de nuestro ordenador, algo tan difícil como limitadamente útil.

Las aplicaciones web disponen de los datos que el usuario deposita voluntariamente en ella, pero también hace inferencias en base a las interacciones con personas e información, las comparte con terceros y elabora un perfil único. Todas las interacciones generan información que es analizada y clasificada por algoritmos con el fin tanto de conocernos individualmente como consumidores, como de elaborar perfiles sociales destinados a agencias de publicidad o de espionaje gubernamental. Nunca se informa de las entidades que han accedido a la información que hemos generado y tampoco se ofrece la oportunidad de conocer que datos han almacenado sobre nosotros.

Yolanda Sánchez.
Documentalista.

Fuentes: