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Los servicios profesionales, y sus colegios, en la Ley de Unidad de Mercado

Unión Profesional El pasado viernes, 25 de enero, el Consejo de Ministros, a propuesta de los Ministerios de Economía y Competitividad y Hacienda y Administraciones Públicasdio luz verde al Anteproyecto de Ley de Garantía de la Unidad de Mercado, dirigido a asegurar la libre circulación de bienes y servicios por todo el territorio nacional.

En una primera valoración, se observa que esta ley no afecta a la regulación de los colegios profesionales sino a la aplicación de la misma.

Además, se trata de una ley que ya estaba superada por la regulación de los colegios profesionales en cuanto a la «colegiación única» que ya está prevista en el Real Decreto Ley, de 1996 y en la Ley de 1997 que reformó el artículo 3 de la Ley de Colegios Profesionales; así como en la Ley Ómnibus, aprobada en 2009.

Por otro lado, la Ley de Unidad de Mercado incorpora el mismo concepto de colegio profesional como «autoridad competente» que recogiera en su día la Directiva de Servicios y la Ley Paraguas (a través de la que se transpuso esta Directiva a nuestro ordenamiento jurídico).

Concretamente, viene así recogido en el Anteproyecto aprobado:

Artículo 25. Intercambio de información en interés de la salud o la seguridad.

1. A efectos de evitar perjuicios graves para la salud o seguridad de las personas o para el medio ambiente, en su territorio o en el de otras autoridades competentes, las autoridades competentes cooperarán entre sí mediante el intercambio de información en los plazos más breves posibles.
2. Las autoridades competentes, incluyendo a los colegios profesionales, a solicitud motivada de otra autoridad competente, comunicarán, en el marco de la legislación vigente, las medidas disciplinarias y sanciones administrativas firmes que hayan adoptado respecto a los operadores económicos y que guarden relación con los bienes producidos o su actividad comercial o profesional. La autoridad competente comunicará al operador económico que tal información ha sido suministrada a otra autoridad competente.

Dentro de las definiciones que vienen en el Anexo (pág. 33) también nombran a los colegios profesionales y a los consejos generales y autonómicos de colegios profesionales:

c) Autoridad competente: cualquier organismo o entidad que lleve a cabo la regulación, ordenación o control de las actividades económicas, o cuya actuación afecte al acceso a una actividad de económica o a su ejercicio y, en particular, las autoridades administrativas estatales, autonómicas o locales y los colegios profesionales y, en su caso, consejos generales y autonómicos de colegios profesionales.

Al tratarse de una ley de aplicación general, los colegios profesionales se podrán beneficiar, como el resto de agentes, de un mayor marco de unidad de mercado, tal y como estipula la ley.

>> Descargar Anteproyecto de Ley de Garantía de Unidad de Mercado

Fuente: Unión Profesional

¿Qué se espera hoy de los archiveros?

Hemos visto mencionado en Twitter y Facebook este artículo de Fernando Betancor Pérez, sobre el papel que tienen hoy los archiveros, cada vez más multifuncional y generalista. Esto provoca el aumento de la carga de trabajo, a realizar las tareas cada vez más rápido por falta de tiempo y personal lo que puede conducir a la merma de la calidad sel servicio. Es una situación que no solo se da en el caso de los archiveros, sino que también se aplica a bibliotecarios y documentalistas que se encuentran muchas veces faltos de personal y medios y llevan a cabo de las formás más imanganitvas posibles su labor, logran sacar adelante el trabajo diario y hacer que funcione su centro o departamento, evitando esa merma de calidad.

Un vez más, el escaso reconocimiento social de los archiveros, y también de los  bibliotecarios, documentalistas y otros profesionales de las ciencias de la documentación, es un mal contra el que hay que seguir luchando, esforzándose por dar prestigio y visibilidad a la profesión.

Aquí os dejamos el artículo:

A todos los “archiveros de seis manos”;  es decir, a casi todos los archiveros

En otros tiempos los archiveros se dedicaban casi íntegramente a leer, extractar documentos y a desarrollar investigaciones históricas a partir de la información en ellos contenida, puesto que la mlots of filesayor parte de los responsables de los archivos procedían del ámbito de la historia, considerándose el término archivero como sinónimo de erudito. En la actualidad, a medida que la disciplina archivística se ha ido definiendo con mayor exactitud, se ha establecido un objeto de estudio claro y se han adquirido unas herramientas y procedimientos técnicos de trabajo y unos objetivos precisos, el papel del archivero ha ido cambiando, adquiriendo un grado de profesionalidad del que carecía en otros tiempos.

En este sentido, Jorge Blasco Gallardo en el transcurso de una conferencia dictada en el mes de noviembre de 2012 durante las Jornadas Archivando (León, España) y vinculada con su línea de trabajo Culturas del archivo, de una manera colateral a su línea discursiva reflexionaba  sobre el hecho de que a los archiveros de hoy se les pidiera que se encargaran de múltiples tareas: elaborar instrumentos de descripción, conservar, difundir, informatizar, digitalizar… sorprendiéndose de que bajo la función de “archivero” pudieran acogerse tantas actividades, y manifestando su asombro -de una manera irónica como buen conocedor de la realidad archivística- ante el hecho de que esas tareas fueran realizadas habitualmente por una sola persona en cada archivo. Pero… no. No es sorprendente; o por lo menos a los que nos dedicamos a esto no nos resulta extraña esta actividad “multitarea” que nos vemos obligados realizar. ¿Quién –exceptuando a aquellos que ejercen en grandes archivos- no ha tenido que efectuar la recepción de los documentos, cotejarlos, inventariarlos, describirlos a diferentes niveles y escanearlos o fotografiarlos, vincular la imagen con su ficha descriptiva, incorporar los metadatos a los objetos digitales y subirlos a una web que muchas veces es administrada, e incluso construida, por el mismo individuo que realiza todas las actividades anteriores?

En la práctica, y hoy más aún con la reducción de personal a que estamos asistiendo –merma que se produce sobre unas plantillas que en el ámbito archivístico eran ya mínimas, casi siempre unipersonales, lo que ha supuesto el cierre de muchos archivos- esta pluriactividad está a la orden del día más que nunca, y esta imagen del “archivero con seis manos” la reconoceremos muchos de nosotros. Frente a la especialización que parece dominar otros campos del saber, en el caso de la archivística se produce un empeño en ampliar cada vez más su radio de acción sin que parezca relevante que ha de haber diferentes perfiles profesionales -y también diferentes personas- para desarrollar cada una de estas actividades, hecho que de producirse significaría posiblemente un avance en la propia disciplina y en los trabajos cotidianos. Es evidente que la realidad y las transformaciones motivadas por las tecnologías obligan a incorporar novedades y requieren efectuar adaptaciones a los procedimientos técnicos que enriquezcan los trabajos realizados para que reviertan de una manera óptima sobre la sociedad a la Legajosque va destinada. Ese no es el problema, porque si hay un colectivo que ha asumido muchos cambios en un corto período de tiempo ese es el de los archiveros, lo que obliga a un constante reciclaje que es asumido como algo natural y necesario. Pero… ¿no se pide demasiado a estos “archiveros solitarios”? ¿No se requiere de nosotros que seamos informáticos y humanistas, expertos en digitalización y peritos en grafías antiguas, preservadores de documentos y difusores de los mismos, creadores de razonados instrumentos de descripción y de material didáctico para los más pequeños, investigadores y comisarios de exposiciones? Se requiere de nosotros –se nos exige- todo eso y… mucho más: se exige que todo ello sea asumido por una sola persona. De ahí que la relación, la identificación, el vínculo –positivo a todas luces- que se establece entre el archivero y “su” archivo sea tan fuerte. Pero también, ahí está el origen del estrés que puede llegar a causar un trabajo constantemente solitario y atareado que los ajenos al ámbito archivístico se empeñan en calificar siempre de tranquilo y sosegado. Quizás –seguro- el problema no esté en la archivística en sí misma, sino en que el escaso reconocimiento social ha llevado a no valorar de manera adecuada la profesión y ello, a su vez, ha hecho de los archiveros unos supervivientes que hemos tenido que asumir y reconocer como propios todos los trabajos paralelos que conlleva la actividad archivística para así ofrecer resultados que favorezcan la transformación de esa imagen desconsiderada que se tiene de la profesión. Sí… en definitiva, el problema está, creo, en que todas esas actividades confluyen en una única persona, que habitualmente por responsabilidad y profesionalidad acepta su destino e intenta hacer su trabajo lo mejor que sabe y… puede, porque entiende que, en el fondo, se espera mucho de ellos, y porque, además, ¡qué le vamos a hacer!… les gusta su trabajo.

¿Y tu…? ¿Eres uno de esos “super archiveros” que con sus “seis manos” han de enfrentarse en solitario a todas esas múltiples tareas?

Fuente: El archivo: la gestión de la memoria

Ana María Matute asegura que "si no fuera escritor, sería bibliotecaria"

Madrid, 28 ene (EFE).- La escritora y académica Ana María Matute ha dicho hoy, en la inauguración de la biblioteca pública de Madrid que lleva su nombre, que si no fuera “escritor” sería bibliotecaria, porque es ahí, entre su “familia”, donde se siente mejor.

“Una biblioteca es donde yo me siento mejor siempre, entrar en una biblioteca es encontrarme en mi hogar más mío”, ha dicho la escritora barcelonesa, que se ha declarado “orgullosa, contenta y emocionada” de que esta nueva infraestructura cultural madrileña lleve su nombre.

Matute ha recorrido durante una hora las distintas dependencias de la biblioteca junto la alcaldesa de Madrid, Ana Botella -que se turnaba con el hijo de la escritora, Juan Pablo Goicoechea, para conducir su silla de ruedas-, el delegado madrileño de Las Artes, Fernando Villalonga, y el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, entre otros.

Tras comentar que hablar no es lo suyo y que además no se encontraba del todo bien a causa de unos vértigos que no se los desea a nadie, la autora de “Olvidado Rey Gudú”, su novela preferida de entre las suyas, según ha confesado, ha recordado la “emoción” que sintió cuando entró por primera vez en una biblioteca y percibió “el silencio de palabras calladas” que allí reinaba.

“Tenemos aquí el mejor patrimonio que se puede dejar a los hijos, que es esta gran herencia de nuestra lengua, nuestras ideas, nuestras palabras encerradas en este mundo de papel que sé que se está acabando pero que nunca se acabará”, ha afirmado la escritora, que ha añadido: “Una tableta no te da el olor del papel ni ese ruidito al pasar las hojas, pero el caso es que se lea”.

La premio Cervantes 2010, que ha definido un libro como “el hogar de un sueño”, ha declarado que “a veces los escritores se odian pero los libros no”, de modo que aquellos podían aprender “bastante” de estos, “sus hijos”.

Por su parte, la alcaldesa ha agradecido a Matute, a la que ha calificado como “autora imprescindible”, su presencia en este “homenaje sencillo pero sentido” y ha opinado que la lectura de su obra hace a quienes las disfrutan “más soñadores, más inocentes y más libres”.

“Hemos elegido tu nombre como una declaración de intenciones. Nos encantaría que tu pasión por contar historias, por la imaginación y por los libros se extendiera entre los madrileños”, ha afirmado la alcaldesa.

Este nuevo centro está construido en hormigón, acero y vidrio y desde sus salas se pueden contemplar amplias vistas del centro de Madrid y también de la sierra de Guadarrama, a pesar de que ésta está a más de 40 kilómetros de su localización.

En sus 3.369 metros cuadrados de superficie hay espacio para 283 puestos de lectura y consulta, 78 puestos en sala de actividades, 37 de Internet, un fondo documental de 73.668 ejemplares y 8.017 títulos multimedia.

(Agencia EFE)

Fuente: EFE, LaInformacion.com.

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