Todas las entradas de: Cristina Riveiro

Take a book, Return a book

¿Esto es el colmo? No, Estocolmo. Ahí se encuentra en una antigua cabina de teléfono la librería más pequeña del mundo. Concretamente, en un pueblecito cerca de un lago llamado Sigtuna. La idea de esta grandiosa menudez es del bibliotecario Alfonso Ambrossi.

Es tan pequeña como peculiar, más aún cuando no debes preocuparte por cuándo devolver ese ejemplar que ya habías terminado de leer pero que no recuerdas en qué parte de la casa dejaste. Sí, no hay tiempos de devolución en esta cabina sueca, que lamentablemente, ya está en desuso por algún pequeño pero más móvil rival.

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¡Reto del lector 2018 conseguido!

Se llama Pablo Pérez. Lector incansable. Podría ser bibliotecario pero no lo es, es un bibliófilo nato. Cuando a principios de año se lanza el Reto del Lector para el 2018, que consiste en leer un libro por mes, un libro prestado, un clásico literario,  un libro con ilustraciones… ¡no duda en hacerlo!

Pero es que no sólo lo ha hecho, sino que este joven lector ha terminado el reto cuando estamos aún a poco más de la mitad de año.  ¿Las razones? Aquí os dejamos la entrevista que le hemos hecho y os animamos a que el año que viene alguien supere a este intrépido amante de los libros o al menos que su vocación por la lectura os motive a leer tanto o más que a él.

 ¿Qué es ser un buen lector? ¿Qué significa eso para ti?
Creo que para mi ser un buen lector significa que uno es capaz de leer cualquier cosa, cualquier género y cualquier escritor, pasa un poco como con el cine.  Muchas veces solo vemos aquello que está de moda, que parece que es una gran súper producción, etc, pero, ¿cómo sabemos que algo es bueno?. Yo creo que para poder determinar si un libro (al igual que en el cine) es bueno o no, no depende de que sea un best seller o que lo haya escrito alguien famoso, de hecho hay libros mundialmente conocidos que cuando los lees dices “meh” pues tampoco me ha dicho gran cosa. Sin embargo, hay otros que no son conocidos, pero los lees en un momento determinado y sacas lo mejor de ellos o te evocan momentos que has vivido. No me malinterpretéis, pero aunque alguien no sea capaz de leer cualquier género y disfrutarlo, es totalmente loable que cada uno lea lo que más le apetezca en cada momento.
Con todos los cambios y nuevas tecnologías… ¿prefieres libros o ebooks?
Si esto me lo preguntas allá por 2010 o así te hubiera dicho que prefiero libros, el olor del libro nuevo, el salir corriendo porque te coge un chaparrón y no quieres que se te estropee o el tener que apuntarte al gimnasio para poder levantar por ejemplo Las legiones malditas de Santiago Posteguillo, y leer más de media hora sin sufrir luego agujetas. No obstante, con el paso del tiempo acabas teniendo menos tiempo, y si quieres leer, muchas veces te gusta ponerte en cualquier sitio, y un libro electrónico es muy práctico y sencillo de manejar, más cuando estás tumbado en la cama leyendo justo antes de dormir.
Eso no significa que de vez en cuando no adquiera algún libro que me llame la atención y me apetezca toquetearlo y tenerlo en mi estantería. Además, hay otro tipo de lecturas de las que soy aficionado que se prestan más a un formato tradicional que un formato tecnológico, como puede ser el cómic.  Sí, a mi edad, y aún así soy capaz de disfrutarlos. Dicho sea de paso, hay algunos que creo que tienen historias muy profundas y reflexiones que vale la pena explorar.

El Codex Seraphinianus, obra y delirio

Cuando se nombra al italiano Iligi Serafín (Roma, 1949), uno piensa en entrar y hacerse un hueco relajadamente en la biblioteca de su barrio o en pensar a ver cómo lo consigue para poder curiosearlo.

¿Qué son esas descripciones? ¿Podré ser yo quien las descrifre? ¿qué misterios guarda? ¿acertaré a comprender que son esas figuras y estos grabados que proceden de un mundo tan extraño?

Hablamos del libro más raro del mundo, con más de 350 páginas que están escritas en un lenguaje imaginario y que están repletas de seres imposibles, metamorfosis, peces con escafandras, y donde el absurdo, de tanto serlo, hasta parece cuerdo.

Siempre se ha pensado que la intención del autor era provocar emociones infantiles porque solo los niños  son capaces de ver la realidad de los sueños.

Serafini creó el Codex a finales de los setenta y durante casi tres años se encerró en su piso a crearlo. Se le ha llegado a definir como una enciclopedia alienígena de gran influencia surrealista. Una fantasía en estado puro. Tiene once capítulos divididos en dos secciones. Una dedicada al mundo natural (botánica, zoología…) y la otra a las ciencias del hombre (anatomía, etnología…).

Tras múltiples negativas al autor, por parte de los editores que le invitaban a que mostrase su obra en galerías de arte, un editor de cuerda más excéntrica Franco María Ricci, le hizo caso y aquella tirada de la primera edición contó con 5000 ejemplares.

En los últimos años el Codex ha alimentado a los buscadores de extraterrestres y a todos los fieles de la teoría de la conspiración. Pero parte de este misterio se debe también a que Serafín avivó durante mucho tiempo el mito de que las grafías del libro escondían secretos y mensajes cifrados, hasta que en el año 2009 confesó que era un lenguaje inventado. Únicamente utilizó una clave específica para la paginación, que dos matemáticos lograron descifrar años después.

Pese a todo, es un libro inquietante que le hace al lector impulsarse a intentar comprenderlo. Quizá uno de esos lectores, seas tú.