Todas las entradas de: Cristina Riveiro

¿Librería o libertinaje?

libreríasLibrerías, esos lugares para perderse y encontrar formas de soñar saltando de frase en frase por las líneas que reposan en sus estantes. Esos lugares que desde hace un tiempo ocupan espacio pero desgraciadamente en horribles titulares. Sin ir más lejos, este es el que he visto esta mañana “un total de 912 librerías cerraron en España en 2014”. Y no quería creerlo. Lo leí un par de veces, giré la vista hacia otro lado pero al volver a mirar, ahí seguían, las cifras del peor de los finales del capítulo de un cuento, el de Caperucita, por ejemplo, con su “que viene el lobo, que viene el lobo” y nadie le da importancia hasta que un día alguien cuelga el cartel de “SE TRASPASA”.  Mmm…no, espera, estoy cambiando de historia…

Me temo que la librería ha de pasar de niña a mujer para poder tener su papel en la era digital. Como todo sucede tan rápido como lo que se tarda en darle carpetazo a un libro reinventarse ya no es objeto de discusión sino de renovación y además, inmediata.

Las librerías han de buscar en sus fondos de armario y vestirse con sus mejores galas. Esas que nos las hacían siempre tan atractivas porque si las librerías físicas mantienen diálogo con la tecnología digital seguirán sorprendiendo a los lectores y seguirán haciendo guiños a sus visitantes. Estaremos entonces ante nuevos retos, nuevas formas y creaciones en los servicios y en los espacios. Y la verdad, no sé cómo lo hacen pero yo confío en ellas porque siempre aciertan. Siempre logran que me detenga a mirarlas, unas veces con calma, otras con la impaciencia de llegar cuanto antes al encuentro con el objeto deseado. Pero rara vez, por no decir nunca, les he dicho que no.

Si la tecnología y la creatividad se besan las librerías tendrán el elemento diferenciador que garantizará su permanencia. La sociedad actual, una sociedad touch que alcanza lo que necesita al leve movimiento de un dedo, es una sociedad que necesita tocar los contenidos. Y eso, indudablemente, cambiará y está cambiando ya, la forma en que compramos e interactuamos con los libros.

Es importante digitalizar los procesos de búsqueda, escanear un código QR que nos permita llegar a la portada o un ISBN que nos ponga en contacto con las opiniones de otros usuarios o que nos muestre algunas reseñas del formato. Así aumentarán los potenciales clientes, fidelizaremos a los que ya lo eran y crecerán las ventas.

Ya existen verdaderos prototipos de originalidad como las librerías en cinta tipo sushi bar en donde los libros irían rotando y cambiando en la circular, o las librerías de escaparates táctiles en donde se ofrece a los lectores una nueva experiencia para estimularles a la compra hojeando páginas, viendo imágenes, buceando en los contenidos y accediendo a los textos relacionados en los miles de dispositivos inteligentes que comparten el día a día en nuestras vidas. Librerías con pantallas gigantes en donde podemos ver las últimas novedades y un elenco de los mejores booktrailers. Caben tantas formas de diseñar y construir librerías físicas y al mismo tiempo digitales como historias y relatos.

¡Yo no quiero que desaparezcan!, quiero que se llenen las calles de ellas, los parques, los cafés, las piscinas, los hospitales, los callejones con historia, las marquesinas de los autobuses…¡Hasta crearía mini librerías para que se reinventen las cabinas telefónicas! Ambas tienen mucho en común, no creáis que no. Ahí se cambiaba de ropa Superman…

Y ¡¿qué mejor historia para contar, no?!

 

El Señor de los Documentalistas

El Señor de los Documentalistas: la comunidad en búsqueda permanente

El Señor de los Documentalistas

Estoy segura de que muchos confiarían en nosotros si… si supiesen realmente qué y quiénes somos los documentalistas. La siguiente pregunta viene cogida de la mano de la anterior…”Oye, ¿y un documentalista para qué sirve?”. Pues bien,  después de muchas trilogías vamos a entender cómo se llega al Señor de los Documentalistas.

Sociedades del Conocimiento, esos (micro y macro) mundos en donde la gestión de la información es toda una estrategia evolutiva y de supervivencia. Traducido en una  frase de toda la vida: “La información es poder”.

Vayaaa quee…un documentalista es una especie de Gandalf del Conocimiento en el mundo de la Tierra de los Media y que lucha contra el Sauron de la Infoxicación porque eso sí, el exceso de información, toda esa información que nos llega y no deseamos, nos intoxica.

Así que somos expertos funcionales en Rivendel y en cualquier empresa u organización porque definimos los proyectos interviniendo en la utilización de contenidos, generando un alto valor añadido y organizando el acceso a la información y al conocimiento. ¡Casi nada!. Satisfacemos la demanda informativa de los clientes y usuarios a la carta, como en el mejor de los prêt-à-porter y…ya está, ya lo tiene…”listo para llevar”.

De vez en cuando viene bien recordar que un documentalista es fundamental para seguir generando conocimiento  y activar toda esa gran maquinaria que es la Información y que nos permite hacer un análisis exhaustivo de la misma,  tenerla localizada y ya puestos en las últimas tendencias (geo)localizarla también así como recuperarla en el menor tiempo posible.

Por eso somos unos grandes motores para la productividad empresarial. Innovamos, sintetizamos, buscamos la calidad informacional y siempre vamos a la par de las nuevas tecnologías. Así que somos uno a uno como los (hob)bits de una gran secuencia lógica, verdaderas unidades de información y almacenamiento de gran capacidad interrelacional. Supongo que por ello, a veces nos tildan de transversales.

Somos los jinetes multimedia de los servicios documentales manejando con destreza los procesos de tratamiento y transferencia de la información y sin perder de vista los cambios en el entorno, adaptándonos a cada uno de ellos.

Las organizaciones y las empresas deben saber que somos los encargados de conocer los recursos de información como la palma de nuestra mano y que aportamos y potenciamos las capacidades de negociación, los procesos de producción y de comunicación de las administraciones y los diferentes  tejidos empresariales.

Asimilamos y aplicamos las técnicas de gestión de las distintas unidades y sistemas de información sin perder la capacidad de síntesis y de planificación del trabajo. La información puede ser un caos sin un documentalista cerca. Para eso estamos, para seleccionar y mostrar la información más relevante a las necesidades que imperan.

Sí, pequeñas y pequeños guerreros de la luz. Somos un cuerpo de élite preparado para combatir pacífica y organizadamente. Sabemos cuál es la naturaleza de la información, cómo se gesta y en qué soportes se encuentra. Organizamos, preservamos, accedemos, recuperamos, difundimos, intercambiamos conocimiento mediante una metodología debidamente planificada, habilidosa y veloz.

 Y aunque a veces podemos parecer los elfos de Haldir, que no aparecen en los libros pero están metidos en todas las “películas” yo os animo a que sigamos haciendo ejército, asociándonos y manteniendo canales de comunicación para estar permanentemente actualizados mientras seguimos creando y difundiendo nuestro valor profesional y  nuestras estrategias de batallas y pantallas.

Seguro que nos resulta más fácil eso que encontrar el codiciado anillo.