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Impactos de la #LSCP: (2) Precarización del empleo y perjuicio para el ciudadano.

Dentro de la serie de análisis sobre los impactos que podría causar el Anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales, vamos a centrarnos, en esta ocasión, en un problema clave en estos tiempos de crisis: el empleo. Una variable macroeconómica, de especial sensibilidad, que puede ser trastocada si su marco regulatorio se modifica de manera errónea. 

Para vertebrar este segundo impacto partiremos del potencial evolutivo al que la memoria de análisis de impacto normativo de dicho Anteproyecto hace mención. Así, se afirma que ‘el empleo equivalente a tiempo completo cae en el largo plazo, pese a que el número de ocupados aumenta ligeramente. Ello se debe a que caen las horas trabajadas por individuo, pues al mejorar el salario real, los agentes aprovechan para trabajar menos’. Pero, si se produjera este resultado, ¿se asume que los profesionales dedicarían menos horas a los clientes o pacientes ya que su remuneración aumentaría? ¿Es sostenible ese comportamiento del empleo? Veamos.

Los profesionales no pueden dedicar menos horas a los clientes o pacientes… 

Como ejemplo extrapolable a todas las profesiones podríamos utilizar el de un abogado que presta un servicio jurídico; éste será incapaz de efectuarlo con la rapidez que pudiera exigirle un cliente si, previamente y habiendo estudiado la evolución del caso, concluye que el resultado será deficiente si no se invierte el tiempo necesario en el caso que le compete. Ocurre de igual manera en el caso de un arquitecto o un ingeniero; estos profesionales no pueden prestar un servicio con la suficiente calidad y seguridad sino invierten el tiempo necesario en la revisión y composición de un edificio o una instalación. Es decir, cuando un profesional presta un servicio profesional aplica los medios y recursos que precisa y que requieren un tiempo determinado, según sea el tipo de servicio. Esto se debe a que el profesional en cuestión ejerce dentro del modelo de colegiación actual, en base a su independencia de criterio profesional y bajo un control deontológico de su ejercicio.

…pero el Anteproyecto señala la tendencia contraria. 

Dice el Anteproyecto que, al asumir un menor precio de los servicios profesionales, para que la remuneración del profesional creciera, tendría que prestar más servicios pues la demanda de los ciudadanos habría aumentado. Pero, dado que se apunta que los profesionales trabajarían menos horas, se deduce de este dato que el tiempo dedicado a cada consumidor se reduciría, por lo que estaríamos ante un claro perjuicio a los ciudadanos. En consecuencia, si el número de casos atendidos por cada profesional aumentara, reduciéndose las horas implementadas en cada servicio, asistiríamos a un crecimiento de la productividad no deseable, tanto para los profesionales como para los ciudadanos. Es decir, como profesionales, estaríamos dedicándole menos tiempo a cada ciudadano/usuario/paciente para poder facturar más clientes, lo que rebajaría considerablemente la calidad del servicio.

Efecto más probable de la ley: Fomento de subempleo y desempleo de los profesionales.

La independencia de criterio profesional, junto con el control deontológico, no tendrían efectividad ni alcance si no estuvieran articulados por el instrumento de colegiación. A este hecho habría que añadir el comportamiento característico del mercado de servicios profesionales. Y es que, si admitimos a corto plazo una ínfima entrada de operadores en el mercado al eliminar la colegiación necesaria, el incremento de la cantidad demandada de servicios profesionales por los ciudadanos sería aún menor si perciben, como hemos visto, un menor control sobre la calidad.

Por tanto, la cuota de mercado o ‘pastel’, en media, sería menor para cada profesional. Proliferaría el subempleo; una situación donde el profesional tendría que trabajar más horas. Además, otra tendencia a medio plazo sería la salida del mercado de profesionales que intentarían proveer sus servicios con mayor calidad y, sin embargo, no serían detectados por los clientes y pacientes  al no estar presente la labor de los colegios profesionales, aquellos que aportan certidumbre sobre la calidad de los servicios profesionales.  

La calidad actual de las condiciones laborales en este subsector refleja una tasa de estabilidad de empleo del 81,4% según el INE, un valor por encima del sector servicios. Introducir una ley que establezca incertidumbre perjudicaría la consistencia del empleo de las actividades profesionales, especialmente si tenemos en cuenta el impacto de género donde las condiciones laborales aún no son totalmente igualitarias. El resultado final sería una degradación en la calidad de los servicios que obtendrían los ciudadanos. Una situación nada deseable.

Publicado en: Blog Carlyle no tenía razón.

 

Impactos de la #LSCP: (1) Menor competitividad internacional de nuestros profesionales

Hace pocos días, el Gobierno publicó la memoria del análisis de impacto normativo del Anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales. Entre los impactos económicos positivos, hoy nos centraremos en el que señala que la eliminación de instrumentos como la colegiación en algunas profesiones supondría una bajada de precios de sus servicios, un hecho que impulsaría nuestras exportaciones fruto de una mayor competitividad. Además, se alude que, como consecuencia de la recuperación de la demanda interna, nuestras importaciones de servicios profesionales también repuntarían. Pero… ¿son concluyentes estas tendencias en base a datos y estudios actuales sobre el subsector de servicios profesionales?

Exportaríamos menos servicios profesionales… 

En un escenario sin colegiación para determinadas profesiones, la exportación de nuestros servicios profesionales encontraría más obstáculos traducidos en términos de competitividad en relación a otros países. La razón de esta tendencia se encontraría en la pérdida de confianza hacia nuestros profesionales, en tanto en cuanto, en los países de nuestro entorno, las necesidades de colegiación están más extendidas y son señaladas y aceptadas de forma clara desde el ámbito socioeconómico y político como factor de certidumbre sobre el nivel de calidad en la prestación de los servicios profesionales que reciben los ciudadanos.

Y es que es necesario recordar que los consumidores de este tipo de servicios, es decir, los clientes y pacientes, son más sensibles a la percepción de calidad que esperan obtener que ante variaciones en el precio. Una conclusión extraída, entre otros, del estudio de la consultora Copenhagen Economics en el año 2006. Además, Hayne Leland, economista de la Universidad de California, sostuvo que los consumidores de servicios profesionales, cuando detectan un menor control sobre la calidad que ofrecen los profesionales en el mercado, tienden a mostrar mayor rigidez en la adquisición de estos servicios. En este sentido, como sabemos, la colegiación es el instrumento de control deontológico sobre los profesionales que da lugar a esa confianza en los consumidores sobre la calidad que obtienen. Por tanto, establecer una relación basada en que la eliminación de la necesidad de colegiación produzca un impulso de nuestras exportaciones de servicios profesionales apoyado únicamente en una significativa e injustificada bajada de precios, no responde a la lógica expuesta en diversos estudios analizados.

… e importaríamos más servicios profesionales. 

Del mismo modo, derivado de esta menor confianza hacia nuestros profesionales, fomentaríamos una tendencia contraproducente para nuestro saldo comercial, y es que es probable que muchos consumidores o empresas, adquirieran servicios profesionales del exterior buscando una mayor certeza y seguridad sobre el nivel cualitativo de estos servicios.

Los servicios profesionales basan su competitividad más en la calidad que en los precios. 

Se ha señalado a las exportaciones como el estandarte del ligero alivio de nuestra situación económica. No obstante, la ganancia de competitividad fuera de nuestras fronteras se ha debido, esencialmente, a la drástica bajada en los costes laborales, como así reflejó, entre otros, el INE al publicar que el coste laboral por hora trabajada descendió un 0,3% solo en el segundo trimestre. El mismo porcentaje que registraron las actividades profesionales. Los servicios prestados por los profesionales no encajan en este modelo de exportaciones basado sólo en menores precios, sino que su competitividad se basa en el nivel cualitativo que aseguran y controlan los colegios profesionales a través del instrumento de colegiación. Perder este factor competitivo de nuestros profesionales en el exterior es algo que no nos podemos permitir si queremos fortalecer la posible recuperación y potenciar este subsector clave en el desarrollo económico actual y futuro.

Publicado en: Blog Carlyle no tenía razón

 

El trabajo del departamento de documentación en un bufete de abogados

Reblogueado desde El Documentalista Audiovisual:

Trabajar en una biblioteca o centro de documentación de un bufete de abogados es trabajar con información muy actualizada que puede cambiar con mucha rapidez si hay algún tipo de modificación en la legislación vigente. 

El día comienza revisando la prensa de los principales medios (El Mundo, El País, Expansión, Cinco Días, Financial Times…) para localizar todas aquellas noticias que por algún motivo pueden resultar de interés para el trabajo diario de los abogados. 

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Hemos visto que este post publicado en el blog El Documentalista Audiovisual, nos acerca un poco al trabajo diario que hacen nuestros colegas de bibliotecas y centros de documentación de los bufetes de abogados Queremos hacer mención a él y destacarloen nuestro sitio.