No hay Gobierno Abierto sin Open Data; no hay transparencia sin cultura del dato

No hay Gobierno Abierto sin Open Data; no hay transparencia sin cultura del dato

El debate sobre el valor de los datos abiertos es lo más parecido a un foro permanente donde, intermitentemente, se incide en la promesa de hacer realidad el sueño del Gobierno Abierto: «Un mundo sin fronteras, transparente y flexible». Así lo definió Esther Arizmendi, directora general de Modernización Administrativa, Procedimientos e Impulso de la Administración Electrónica, en el último Encuentro Aporta, titulado El valor de los datos abiertos. Haciendo hincapié en el marco normativo (Ley de 2007 y RD de 2009), utilizó la transposición de la Directiva de reutilización de datos del sector público del 2013, aquella que se centra en la política de apertura de datos debibliotecas, archivos y museos públicos, para hablar de transparencia y de una voluntad de cambio en el comportamiento de las Administraciones Públicas. Olvidarse de «servir al ciudadano desde una caja de cristal» y establecer las herramientas clave para quecompartir sea la normaLos Colegios Profesionales deberían abrirse de orejas a esta propuesta, pues desde el Ministerio de Economía y Competitividad hablan de «fórmulas de colaboración» para hacer llegar la cultura del dato, no solo a Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, también a la sociedad civil que busca empoderarse a partir de la apertura de los datos públicos.

El valor del dato en Internet

Del valor de los datos en Internet habla el último informe de la OCDE sobre oGov; también registra los avances en Administración Electrónica el recientemente presentado Informe de la Sociedad de la Información. Nuevas profesiones y nuevos profesionales -archivistas, ingenieros informáticos, estadísticos…- que tienen en la tecnología y en el dato su futuro, por lo que se impone una necesidad de diálogo, desde el sector profesional, a través de una Agenda Digital adaptada a los tiempos; también a los dictados de la UE.

Entonces, si el futuro está en «abrir y compartir», ¿cómo hacemos para extender la cultura del dato? ¿Qué iniciativas se propusieron en el Encuentro Aporta que los Colegios Profesionales puedan adaptar a su cultura colegial? Estudios para la adaptación del concepto Open Data a la cultura colegial, creación de portales de datos -como datos.gob.es– solo que con datos colegiales, difusión de casos de éxito y creación de red a través de foros de encuentro yhackatones. Todo en pos de un cambio cultural… porque, como se subrayó en esta sesión, «toda la Administración ha de ser electrónica, pues el objetivo no es otro que la transparencia de la técnica». Así pues, ampliemos el campo de batalla.

Datos de calidad

Una de las grandes críticas formuladas en este encuentro se centró en la calidad del dato: para que éste sea válido, bueno, útil se necesita de voluntad y profesionalidad. Voluntad de transparencia y cambio, y profesionales que conozcan los datos. También la manera técnica de «abrirlos». Como apuntó María Jesús Fernández, responsable de la Oficina de Gestión de la sede electrónica del Ayuntamiento de Zaragoza, «todos los datos deberían ser abiertos por defecto». No obstante, lo interesante aquí está en la detección de los datos útiles. Se podría resumir en la posibilidad de trabajar con un conjunto de datos que solo las profesiones puedan proveer, y traducirlo en aplicaciones, en visualización de esos mismos datos, en la facilitación de su comprensión.

¿Qué frena la cultura del dato?

Dice Alberto Ortiz de Zárate que «no tenemos cultura de datos porque no tenemos cultura de la transparencia». Este especialista en Open Data, responsable de Irekia (Open Data del Gobierno vasco), asegura que «después de diez años de Gobierno Abierto desde Europa, lo único tangible que tenemos en España son portales de Open Data, pero poca materia prima para el reutilizador». Para que esto cambie, Ortiz de Zárate aboga por una Administración que trabaje la cultura del dato teniendo en cuenta lo siguiente:

– Compartir datos en origen, lo que se traduce en «información bien trabajada».

– Hacer portales que tengan datos.

– Liberar datos coherentes, con un mismo vocabulario; que puedan utilizarse entre administraciones.

– Fomentar una sociedad reutilizadora; «para lo que hay que dotar económicamente, desde la Administración, los proyectos que se encarguen de ello».

Porque cuando hablamos de Gobierno Abierto estamos hablando de «rendición de cuentas»; y cuando nos referimos a Open Data es sobre Innovación y Tecnología de lo que estamos debatiendo. ¿Conceptos separados? Nada más lejos de la realidad. «La calidad ancla los datos a la realidad», o eso se afirmó en la mesa dedicada a interoperabilidad. No hay Gobierno Abierto sin Open Data. No hay transparencia sin cultura del dato. 

Publicado en: Blog Carlyle no tenía razón

 
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