El documentalista en el sector privado: ¿cómo promocionarlo?

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Nuestra colega Bibliogtecaria Fuensanta Martínez, publicó este post ayer martes 26, sobre la visibilidad de los documentalistas en el sector privado. Hemos querido resaltarlo trayéndolo a nuestro sitio web porque creemos que es un lectura muy interesante, ya no solo para los documentalistas, sino para cualquier profesional de las Ciencias de la Documentación:

En estos momentos encontrar empleo está siendo una odisea para miles de profesionales españoles. Pero en nuestro caso, es más difícil si cabe, ya que aún existen empresas que no tienen “muy claro” a qué nos dedicamos. Siempre he sido de las personas que si desconocen algo preguntan, por curiosidad, o simplemente por querer saber más sobre un concepto. Pues eso algunas empresas no lo llevan a cabo; intentas explicar a qué se dedica el documentalista, gestor de la información, etc. y lo único que te puedes llevar es un “no me interesa” o un “no lo necesito”.

Éste último concepto me tiene algo indignada: ¿una empresa no necesita gestionar la información que genera? Lo dudo mucho, tan sólo sustituyen nuestros servicios por personal administrativo que, si bien, hace su trabajo estupendamente, no tiene la cualificación adecuada para gestionar toda la información que una empresa puede producir.

¿Cómo puedo promocionar las funciones de documentalista ante la empresa?

Pues en principio la pregunta tiene miga, más que nada por el trabajo que conlleva la promoción de una profesión que, seamos sinceros, no está en alza. Sin embargo, existen maneras de convencer a la empresa para que perciban la utilidad del gestor de información:

  • Debemos crear necesidad, es decir, que vean que sin nosotros la empresa (más bien su documentación) se va “a pique”.
  • Controlar las salidas y entradas de información mediante un sistema de gestión en el que los empleados tengan acceso remoto; que vean utilidad a nuestra labor.
  • Crear proyectos innovadores, que mejoren el acceso a la documentación, eso siempre es un plus ante la empresa.
  • El “no puedo” o “no sé” no debe invadirnos, esto es bastante importante si se quiere promocionar dentro del negocio.

En cuanto a la negativa de empresas a aceptarnos como profesionales cualificados para gestionar su información, bueno, se podría hablar de desconocimiento básicamente. Pero también existen sectores donde simplemente no nos ven como una profesión sólida. Esto en parte es culpa nuestra porque, aunque ya está cambiando la situación gracias en gran medida a la web 2.0 y a su interacción con otros profesionales, el movimiento en el sector privado ha sido escaso.

Las causas, entre otras, han sido la falta de visibilidad y el apogeo que ha habido en el sector público. Si bien, es un sector más fuerte, que nos proporciona más seguridad y estabilidad laboral, ha hecho que dejemos de lado un poco a las empresas privadas con lo cual no las culpo del todo si desconocen nuestro oficio.

Pero todo esto está cambiando gracias en gran medida, como ya he comentado antes, a las redes sociales y a su fuerte difusión. Cada vez existen más empresas que requieren de nuestros servicios, ya sea como gestor de contenidos web, community manager, o social media.

Aprovechemos pues, este movimiento que, si bien está aún brotando, puede darnos más satisfacciones de las que nos imaginamos, y sobre todo no os rindáis, yo no lo voy a hacer.

Fuente: Bibliogtecarios

 

Artículo: Las bibliotecas deben asumir un papel social para sobrevivir en la era de internet

LaFlecha

Los profesores Enrique Herrera Viedame y Javier López Gijón, de la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Granada, han aportado sus opiniones en una carta publicada en la revista Science y que, a su vez, se resumen en este artículo del diario digital La Flecha, publicado el día 23 de marzo; sobre el papel que deben tener hoy en día las bibliotecas. Os recomendamos su lectura:

Estanterías_BG_UGRLa revista Science ha publicado en su último número una carta de dos investigadores de la Universidad de Granada (UGR) en la que señalan que las bibliotecas deben adaptarse a la era de internet y cambiar su papel en la sociedad, ofreciendo nuevos servicios como enseñar a los usuarios a iniciar un negocio, rellenar un formulario para abrir una cuenta bancaria o aprender buenos hábitos de salud.

Buscadores como Google, Bing o Yahoo están asumiendo algunas de las funciones de las bibliotecas como lugares donde se puede recabar información. “Estos centros están perdiendo su papel tradicional y deberían reinventarse buscando una orientación más social”, según señalan en una carta publicada en Science dos investigadores de la Universidad de Granada.

 

Según los autores, los profesores Enrique Herrera Viedma y Javier López Gijón, el papel de las bibliotecas está cambiando, y en la actualidad existe un debate abierto tanto en el mundo académico como en la propia sociedad sobre si todavía se necesitan las bibliotecas.

En su carta, los investigadores de la UGR defienden que sí son necesarias, “aunque deben ocupar un nuevo espacio en la sociedad”.

Google, el nuevo bibliotecario

Tradicionalmente, la biblioteca ha sido vista como un gran repositorio de información custodiada por un bibliotecario. Estos centros tenían por objetivo almacenar la información generada por la sociedad a través de los siglos. Han sido lugares a los que las personas acudían cuando necesitaban satisfacer algunas necesidades de información para llevar a cabo sus trabajos, indican los investigadores.

Sin embargo, con la llegada de internet, “la web ha asumido el papel tradicional de las bibliotecas y los buscadores, como Google, Bing o Yahoo, han sustituido a los los bibliotecarios. Estos centros están perdiendo su papel tradicional en la sociedad moderna, y creemos que deben de redefinir su función si quieren seguir teniendo sentido en nuestra sociedad”, señalan.

Herrera Viedma y López Gijón creen que las bibliotecas “deben convertirse en un espacio social que se centre en los usuarios. En una biblioteca con una orientación social, la gente podría ir a sacar libros, usar internet, leer un libro y un periódico o ver un documental. Pero también podría discutir los problemas de su barrio o país, comprender la poesía, el teatro, el cine, aprender buenos hábitos alimenticios y de salud, o tomar un café con los demás usuarios”, añaden.

En otras palabras, la biblioteca “debería dar a sus usuarios un entorno en el que puedan desarrollar todas las actividades diarias que permiten a una persona crecer como ciudadano de una comunidad o sociedad, concluyen los autores.

El artículo original de la revista Science está disponible (para suscriptores) a través este enlace: http://www.sciencemag.org/content/339/6126/1382.1.full

Referencia bibliográfica:
Libraries’ Social Role in the Information Age.
Enrique Herrera-Viedma and Javier López-Gijón.
Science 22 March 2013: 1382.

 

Fuentes:

  1. La Flecha: Noticias
  2. Universidad de Granada: Secretaría General: Noticias
 

Artículo: De estudios de mercado e indicadores de actividad del INE

En medio del atropello de informaciones sobre la incertidumbre de Europa, cuya debilidad de actuación y visión social se mide ahora por el tamaño de Chipre que no llega al millón de habitantes, siguen saliendo noticias e informes importantes en lo que atañe al sector de servicios profesionales. Sin ir más lejos, el INE publica hoy los Indicadores de Actividad del Sector Servicios (IASS) que recoge la evolución desde enero de 2012 a enero 2013. Los servicios profesionales, clasificados según la CNAE en ‘Actividades profesionales, científicas y técnicas’, continúan su camino descendente y, todavía, sin vislumbrar el fondo de la caída. Así, la cifra de negocio se redujo en un 10,5% y el empleo disminuyó en un 2,9%.

Si profundizamos en el informe, los ‘servicios técnicos de arquitectura e ingeniería; ensayos y análisis técnicos’ junto con ‘publicidad y estudios de mercado’ son los que más retroceden con reducciones de 10,8% y 14,6% en cifra de negocio y con bajadas en la ocupación del 4,8% y 5,3% respectivamente. Cifras, sobra decirlo, preocupantes.

Por otro lado, traigo a colación, un estudio sobre la evolución del mercado de servicios jurídicos en EEUU en 2012 y sus perspectivas en 2013, elaborado por el Centro de estudios de la profesión legal de la Universidad de Georgetown y Thomson Reuters. En el análisis, más allá de perseverar en las dificultades de la recuperación del sector y que está sufriendo una gran transformación, creo necesario destacar una serie de datos que expone:

1) Sólo el 65,4% de los abogados de EE.UU. que trabajan en las empresas de servicios jurídicos, necesitaron estar colegiados en la American Bar Association para ejercer.

2) El porcentaje del requerimiento de colegiación para ejercer bajó hasta el 56,7% en los abogados que tenían contratos temporales.

Hasta aquí, datos que caracterizan de forma concluyente el mercado jurídico en EEUU, y que quizá no sorprendan demasiado si se conoce la idiosincrasia de la colegiación al otro lado del Atlántico. Pero lo que realmente merece una especial atención es el tratamiento de la productividad: La medición de la productividad que utiliza el informe se construye en el ejemplo como la relación (cociente) del total de horas facturadas por una empresa entre el número de abogados que conforman dicha empresa. ¿Qué problema conlleva esta medición? Dificulta calibrar una prestación de calidad del servicio profesional.

Bajo esta formulación, y simplificando, la productividad crecería y sería vendida como positiva si:

1) El número total de horas facturadas aumenta manteniendo constante el número de abogados.

2) Manteniendo constante el número de horas facturadas se reduce el número de abogados.


Ambas fórmulas conllevan incentivos a la reducción de la calidad en los servicios profesionales
. Que el número de horas facturadas pueda aumentar, puede resultar factible si existen abogados o empresas que basan su ejercicio en la sobreactuación. Sin la vigilancia del colegio profesional, ¿cómo distinguirá un cliente que está obteniendo un servicio profesional que no se extiende en su aplicación o tiempo?. Y, por otro lado, la reducción en las plantillas de abogados en las empresas puede conducir a un efecto indeseado en el aumento de la productividad. El hecho de que menos abogados asuman más y más casos, ¿es deseable para los clientes?. La existencia de un órgano regulador independiente, como son los colegios profesionales, se antoja otra vez necesaria tanto para la vigilancia de estas situaciones como para su asesoramiento.

Publicado por: (viernes, 22 de marzo de 2013)

Fuente: Blog “Carlyle no tenía razón”.

 

Asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es la creación de un colegio profesional de archiveros, bibliotecarios y documentalistas para la Comunidad de Madrid.

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