Archiveros y bibliotecarios…¡Juntos pero no revueltos!

Hace un par de días que nuestro colega de profesión Fernando Betancor Pérez (@NandoBetancorP), publicó este interesantísimo artículo en su blog: El archivo: la gestión de la memoria, que os reproducimos más abajo.

En él, se expone y se justifica el porqué debemos ir de la mano archiveros y bibliotecarios y, podríamos añadir también a documentalista, en la creación de un colegio profesional que aúne a estas tres profesiones de las ciencias de la documentación. Teniendo en cuenta que tanto archiveros como bibliotecarios y documentalista, y según el nuevo Grado de Información y Documentación, tenemos un tronco formativo común (“Ética y Deontología Profesional, Fundamentos de Administración de Empresas, Gestión de Recursos Humanos y Financieros, Gestión y marketing de unidades de información, Relaciones entre la Información y la Sociedad, Estadística, Información y referencia, Informática, Tecnologías de Internet, Gestión de contenidos web, Fundamentos de programación, Edición digital, Fundamentos y diseño de bases de datos, Historia del documento, Historia de las instituciones, Sistemas de clasificación del conocimiento, Estudios de usuarios, Indización y resumen, Propiedad intelectual, etc.,”), lo único que nos diferenciaría son las técnicas aplicadas al tipo de documentación o información que se tiene que tratar en archivos, bibliotecas o centros de documentación.
Leyendo este artículo según las palabras del propio Fernando Betancor Pérez, dentro de un Colegio Profesional de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalistas para la Comunidad de Madrid podría nestar juntos archiveros, bibliotecarios y documentalistas, luchando por los problemas que nos afectan como profesionales. Sin embargo, no deberíamos estar revueltos porque es vital destacar que cada profesión tiene un papel determinante de cara a dar en mejor servicio posible al ciudadano o a la comunidad de usuarios a la que sirve.

Archiveros y bibliotecarios… ¡Juntos pero no revueltos!

A pesar del diferente material con el que trabajan de manera preferente y la diversidad de herramientas de trabajo, los bibliotecarios y los archiveros parten de un tronco común: la información y la documentación.

A pesar del diferente material con el que trabajan de manera preferente y la diversidad de herramientas de trabajo, los bibliotecarios y los archiveros parten de un tronco común: la información y la documentación.

Es todo un clásico el supuesto desencuentro que suele existir entre los archiveros y los bibliotecarios. Y digo “supuesto” porque realmente estoy por encontrarme con un bibliotecario con el que sentirme “desencontrado”, razón por la que considero que esa colisión no es más que una leyenda urbana que –salvando casos específicos y especiales, porque todos somos humanos-, nada o poco tiene que ver con la realidad.

¡Juntos…!
Sí…juntos. Porque a nadie se le escapa que tanto los archiveros como los bibliotecarios parten de un tronco común: la información y la documentación. Ambos profesionales son gestores documentales y también gestores de la información. Los documentos y los datos en ellos contenidos se erigen en el motivo básico de su actividad, de ahí que bibliotecarios y archiveros se encuentren más cerca de lo que, en principio, podríamos imaginar.

Esta cercana realidad  queda perfectamente representada, a mi juicio, tomando como punto de referencia los estudios de Documentación, ya sea la casi extinta licenciatura como el nuevo grado, cuya denominación ya es suficientemente explícita: Grado en Información y Documentación ¿No tenemos cabida bajo este epígrafe tanto los archiveros como los bibliotecarios? Un repaso a las materias y asignaturas que dan forma a los contenidos curriculares de dicha carrera –tomando como punto de referencia el plan de estudios de la Universidad Carlos III de Madrid- ilustra de una manera diáfana los puntos en común que se establecen entre los archiveros y los bibliotecarios. Repasemos pués algunos de esos contenidos: Ética y Deontología Profesional, Fundamentos de Administración de Empresas, Gestión de Recursos Humanos y Financieros, Gestión y marketing de unidades de información, Relaciones entre la Información y la Sociedad, Estadística, Información y referencia, Informática, Tecnologías de Internet, Gestión de contenidos web, Fundamentos de programación, Edición digital, Fundamentos y diseño de bases de datos, Historia del documento, Historia de las instituciones, Sistemas de clasificación del conocimiento, Estudios de usuarios, Indización y resumen, Propiedad intelectual, etc., son algunas de las asignaturas que no tienen ni el apellido “Biblioteconomía” ni el de “Archivística”, pero sin duda alguna pueden ser aplicadas tanto a un campo como a otro. Todas estas materias contribuyen a capacitar al profesional de la información a desarrollar su trabajo, ya sea en un archivo, en una biblioteca o en un centro de documentación. La esfera en la que nos movemos los profesionales es única: la información, siendo ésta, junto a los documentos –ya sean impresos, audiovisuales o manuscritos, entre otros-, su objeto de estudio. O es que… ¿no son tanto los archivos como las bibliotecas unidades de información que hay que saber administrar, gestionar y organizar? ¿acaso no es necesario tener conocimientos en el ámbito archivístico y bibliotecario de edición digital, de las tecnologías de Internet y  sobre las bases de datos y la arquitectura web ? ¿no es menos cierto que es de gran ayuda para un archivero, igual que para un bibliotecario, conocer los sistemas de clasificación, la indización y la forma de construir un resumen? ¿no es importante para los dos profesionales  conocer los usuarios aplicando para ello en algunos casos la estadística? ¿no debe sustentarse la actividad profesional en la ética?  Y la gestión web ¿no ha de ser desarrollada por todos? En fin, seguir pensando que los estudios de documentación están destinados a formar únicamente a bibliotecarios y que no capacitan lo suficiente para ser archivero está, desde mi punto de vista, muy lejos de la realidad.

La visión de conjunto que otorga acerca del microcosmos informacional global este tipo de carreras enriquece la labor de los profesionales, introduciendo a los futuros bibliotecarios en la disciplina archivística y facilitando a los futuros archiveros armas muy poderosas que pueden ser utilizadas en su trabajo diario, al margen de que existan materias específicas para cada una de estas secciones de la gestión documental, que sean, quizás, las que nos hacen… ¡no estar revueltos! No obstante, ambos son oficios relacionados con el documento en sentido amplio, y, del mismo modo, tal como afirmaba José López Yepes, tanto la archivística como la biblioteconomía tiene como objetivo el estudio de un proceso informativo con la finalidad de facilitar la producción de nuevo conocimiento, hecho que acerca aún más ambas disciplinas.

arch-bibl¡Estamos tan cerca y tan lejos a la vez!

¡…pero no revueltos!
Archiveros y bibliotecarios. Son abundantes los puntos que nos hacen estar cerca los unos de los otros. Sin embargo, sería absurdo no tener muy presente que nos encontramos ante dos especializaciones dentro de un mismo universo documental, hecho que nos lleva a encontrar especificidades que contribuyen a que estemos ¡juntos…pero no revueltos!

En otras palabras, el hecho de que los archiveros trabajen  preferentemente –aunque no de forma excluyente- con manuscritos y, cada vez más, con documentos electrónicos, y los bibliotecarios de una manera predominante lo hagan con impresos y también con otro tipo de documentos electrónicos, aunque no sólo con éstos, ha contribuido a que las dinámicas de trabajo sean diferentes y que las pautas, normas y estándares empleados también sean diferenciados, sin olvidar nunca que ambos parten de un tronco común.

Utilizando la fuente ya aludida –plan de estudios de la universidad Carlos III- podemos observar cómo junto a esas asignaturas mencionadas que bien podrían servir a ambos profesionales, conviven otras materias más específicas que, como Archivística, Paleografía y Diplomática, Archivos de Empresa, Gestión técnica de Documentos de Archivo o Gestión Electrónica de Documentos, adquieren todo su sentido en el ámbito de los archiveros; mientras que otras como Bibliotecas públicas y escolares, Catalogación automatizada, Catalogación avanzada, Análisis y descripción del libro antiguo o Gestión y desarrollo de la colección, están más dirigidas hacia los futuros bibliotecarios. Porque, en efecto…

¡estamos tan cerca y tan lejos a la vez!

Somos profesionales complementarios que, juntos,  damos todo el sentido posible a los procesos y técnicas documentales.

Y al estar tan juntos, la línea que nos separa en muchas ocasiones es muy débil, encontrando, por ejemplo, material bibliográfico entre las colecciones y fondos documentales archivísticos lo que lleva a incorporar en ocasiones descripciones basadas en las reglas de catalogación bibliográfica en el campo alcance y contenido del estándar ISAD(g). Es bueno que estemos juntos, pero también es muy bueno que no estemos revueltos. De esta manera las disciplinas avanzan solventando los problemas que cada una de ellas presenta, ganado así en coherencia de manera independiente, y contribuyendo a dotar de mayor consistencia a la Documentación de una manera general.

Fuente: Archiveros y bibliotecarios…¡Juntos pero no revueltos!. (@NandoBetancorP)

 

Archiveros y bibliotecarios…¡Juntos pero no revueltos!.

Archiveros y bibliotecarios…¡Juntos pero no revueltos!

Hace un par de días que nuestro colega de profesión Fernando Betancor Pérez (@NandoBetancorP), publicó este interesantísimo artículo en su blog: El archivo: la gestión de la memoria, que os reproducimos más abajo.

En él, se expone y se justifica el porqué debemos ir de la mano archiveros y bibliotecarios y, podríamos añadir también a documentalista, en la creación de un colegio profesional que aune a estas tres profesiones de las ciencias de la documentación. Teniendo en cuenta que tanto archiveros como bibliotecarios y documentalista, y según el nuevo Grado de Información y Documentación, tenemos un tronco formativo común (“Ética y Deontología Profesional, Fundamentos de Administración de Empresas, Gestión de Recursos Humanos y Financieros, Gestión y marketing de unidades de información, Relaciones entre la Información y la Sociedad, Estadística, Información y referencia, Informática, Tecnologías de Internet, Gestión de contenidos web, Fundamentos de programación, Edición digital, Fundamentos y diseño de bases de datos, Historia del documento, Historia de las instituciones, Sistemas de clasificación del conocimiento, Estudios de usuarios, Indización y resumen, Propiedad intelectual, etc.,”), lo único que nos diferenciaría son las técnicas aplicadas al tipo de documentación o información que se tiene que tratar en archivos, bibliotecas o centros de documentación.
Leyendo este artículo según las palabras del propio Fernando Betancor Pérez, dentro de un Colegio Profesional de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalistas para la Comunidad de Madrid podría nestar juntos archiveros, bibliotecariosyo documentalistas, luchando por los problemas que nos afectan como profesionales. Sin embargo, no deberíamo estar revueltos porque es vital destacar que cada profesión tiene un papel determinante de cara a dar en mejor serivicio posible al ciudadano o a la comunidad de usuarios a la que sirve.

 

Archiveros y bibliotecarios… ¡Juntos pero no revueltos!

A pesar del diferente material con el que trabajan de manera preferente y la diversidad de herramientas de trabajo, los bibliotecarios y los archiveros parten de un tronco común: la información y la documentación.

A pesar del diferente material con el que trabajan de manera preferente y la diversidad de herramientas de trabajo, los bibliotecarios y los archiveros parten de un tronco común: la información y la documentación.

 

Es todo un clásico el supuesto desencuentro que suele existir entre los archiveros y los bibliotecarios. Y digo “supuesto” porque realmente estoy por encontrarme con un bibliotecario con el que sentirme “desencontrado”, razón por la que considero que esa colisión no es más que una leyenda urbana que –salvando casos específicos y especiales, porque todos somos humanos-, nada o poco tiene que ver con la realidad.

¡Juntos…!
Sí…juntos. Porque a nadie se le escapa que tanto los archiveros como los bibliotecarios parten de un tronco común: la información y la documentación. Ambos profesionales son gestores documentales y también gestores de la información. Los documentos y los datos en ellos contenidos se erigen en el motivo básico de su actividad, de ahí que bibliotecarios y archiveros se encuentren más cerca de lo que, en principio, podríamos imaginar.

Esta cercana realidad  queda perfectamente representada, a mi juicio, tomando como punto de referencia los estudios de Documentación, ya sea la casi extinta licenciatura como el nuevo grado, cuya denominación ya es suficientemente explícita: Grado en Información y Documentación ¿No tenemos cabida bajo este epígrafe tanto los archiveros como los bibliotecarios? Un repaso a las materias y asignaturas que dan forma a los contenidos curriculares de dicha carrera –tomando como punto de referencia el plan de estudios de la Universidad Carlos III de Madrid- ilustra de una manera diáfana los puntos en común que se establecen entre los archiveros y los bibliotecarios. Repasemos pués algunos de esos contenidos: Ética y Deontología Profesional, Fundamentos de Administración de Empresas, Gestión de Recursos Humanos y Financieros, Gestión y marketing de unidades de información, Relaciones entre la Información y la Sociedad, Estadística, Información y referencia, Informática, Tecnologías de Internet, Gestión de contenidos web, Fundamentos de programación, Edición digital, Fundamentos y diseño de bases de datos, Historia del documento, Historia de las instituciones, Sistemas de clasificación del conocimiento, Estudios de usuarios, Indización y resumen, Propiedad intelectual, etc., son algunas de las asignaturas que no tienen ni el apellido “Biblioteconomía” ni el de “Archivística”, pero sin duda alguna pueden ser aplicadas tanto a un campo como a otro. Todas estas materias contribuyen a capacitar al profesional de la información a desarrollar su trabajo, ya sea en un archivo, en una biblioteca o en un centro de documentación. La esfera en la que nos movemos los profesionales es única: la información, siendo ésta, junto a los documentos –ya sean impresos, audiovisuales o manuscritos, entre otros-, su objeto de estudio. O es que… ¿no son tanto los archivos como las bibliotecas unidades de información que hay que saber administrar, gestionar y organizar? ¿acaso no es necesario tener conocimientos en el ámbito archivístico y bibliotecario de edición digital, de las tecnologías de Internet y  sobre las bases de datos y la arquitectura web ? ¿no es menos cierto que es de gran ayuda para un archivero, igual que para un bibliotecario, conocer los sistemas de clasificación, la indización y la forma de construir un resumen? ¿no es importante para los dos profesionales  conocer los usuarios aplicando para ello en algunos casos la estadística? ¿no debe sustentarse la actividad profesional en la ética?  Y la gestión web ¿no ha de ser desarrollada por todos? En fin, seguir pensando que los estudios de documentación están destinados a formar únicamente a bibliotecarios y que no capacitan lo suficiente para ser archivero está, desde mi punto de vista, muy lejos de la realidad.

La visión de conjunto que otorga acerca del microcosmos informacional global este tipo de carreras enriquece la labor de los profesionales, introduciendo a los futuros bibliotecarios en la disciplina archivística y facilitando a los futuros archiveros armas muy poderosas que pueden ser utilizadas en su trabajo diario, al margen de que existan materias específicas para cada una de estas secciones de la gestión documental, que sean, quizás, las que nos hacen… ¡no estar revueltos! No obstante, ambos son oficios relacionados con el documento en sentido amplio, y, del mismo modo, tal como afirmaba José López Yepes, tanto la archivística como la biblioteconomía tiene como objetivo el estudio de un proceso informativo con la finalidad de facilitar la producción de nuevo conocimiento, hecho que acerca aún más ambas disciplinas.

arch-bibl¡Estamos tan cerca y tan lejos a la vez!

¡…pero no revueltos!
Archiveros y bibliotecarios. Son abundantes los puntos que nos hacen estar cerca los unos de los otros. Sin embargo, sería absurdo no tener muy presente que nos encontramos ante dos especializaciones dentro de un mismo universo documental, hecho que nos lleva a encontrar especificidades que contribuyen a que estemos ¡juntos…pero no revueltos!

En otras palabras, el hecho de que los archiveros trabajen  preferentemente –aunque no de forma excluyente- con manuscritos y, cada vez más, con documentos electrónicos, y los bibliotecarios de una manera predominante lo hagan con impresos y también con otro tipo de documentos electrónicos, aunque no sólo con éstos, ha contribuido a que las dinámicas de trabajo sean diferentes y que las pautas, normas y estándares empleados también sean diferenciados, sin olvidar nunca que ambos parten de un tronco común.

Utilizando la fuente ya aludida –plan de estudios de la universidad Carlos III- podemos observar cómo junto a esas asignaturas mencionadas que bien podrían servir a ambos profesionales, conviven otras materias más específicas que, como Archivística, Paleografía y Diplomática, Archivos de Empresa, Gestión técnica de Documentos de Archivo o Gestión Electrónica de Documentos, adquieren todo su sentido en el ámbito de los archiveros; mientras que otras como Bibliotecas públicas y escolares, Catalogación automatizada, Catalogación avanzada, Análisis y descripción del libro antiguo o Gestión y desarrollo de la colección, están más dirigidas hacia los futuros bibliotecarios. Porque, en efecto…

¡estamos tan cerca y tan lejos a la vez!

Somos profesionales complementarios que, juntos,  damos todo el sentido posible a los procesos y técnicas documentales.

Y al estar tan juntos, la línea que nos separa en muchas ocasiones es muy débil, encontrando, por ejemplo, material bibliográfico entre las colecciones y fondos documentales archivísticos lo que lleva a incorporar en ocasiones descripciones basadas en las reglas de catalogación bibliográfica en el campo alcance y contenido del estándar ISAD(g). Es bueno que estemos juntos, pero también es muy bueno que no estemos revueltos. De esta manera las disciplinas avanzan solventando los problemas que cada una de ellas presenta, ganado así en coherencia de manera independiente, y contribuyendo a dotar de mayor consistencia a la Documentación de una manera general.

Fuente: Archiveros y bibliotecarios…¡Juntos pero no revueltos!. (@NandoBetancorP)

El Consejo de Cooperación Bibliotecaria aprueba su primer Plan Estratégico

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  • Durante el primer año se desarrollará, entre otros, un estudio del impacto socioeconómico de las bibliotecas en la sociedad y otro sobre prospectiva de las bibliotecas en el nuevo entorno informacional y social
  • Propone la apertura de un diálogo entre los sectores implicados para definir un modelo sostenible de préstamo del libro electrónico en bibliotecas

El Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB), presidido por el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha aprobado hoy el I Plan Estratégico del Consejo de Cooperación Bibliotecaria que establece las líneas estratégicas de este órgano durante un periodo de tres años (2013-2015).

Creado en 2007, el Consejo de Cooperación Bibliotecaria es el órgano interadministrativo que canaliza la cooperación bibliotecaria entre todo tipo de bibliotecas: escolares, universitarias, nacionales y regionales, públicas y especializadas.

Durante su intervención al inicio de la reunión del Pleno del Consejo, celebrada en el salón del Patronato de la Biblioteca Nacional de España, el secretario de Estado de Cultura ha destacado la importancia de la definición de unas líneas comunes de actuación en el ámbito bibliotecario. José María Lassalle ha afirmado que son necesarias “principalmente aquellas referidas a rentabilizar al máximo los recursos, evitar duplicidades y lograr que las bibliotecas no reduzcan su función esencial: la de actuar como contenedores de conocimiento y resortes de la libertad intelectual y del espíritu crítico, pero también de garantes de la diversidad cultural y lingüística de nuestro país”.

El secretario de Estado también ha indicado que este plan específico “queda integrado en el Plan General de la Secretaría de Estado”.
Líneas estratégicas.
El documento aprobado propone tres líneas estratégicas de trabajo. La primera es la promoción y fomento de las bibliotecas en la sociedad para reforzar el posicionamiento de las bibliotecas como servicio básico dentro de la sociedad. Los objetivos de esta línea estratégica son mejorar la percepción de la utilidad de las bibliotecas en el conjunto de la sociedad, promover una oferta atractiva de servicios que favorezcan un mayor impacto en la sociedad, y extender la formación a usuarios incentivando su proactividad.

La segunda línea estratégica pretende la sostenibilidad de los servicios bibliotecarios en el nuevo entorno informacional y social. Para ello se impulsarán estudios de prospectiva sobre la biblioteca en el nuevo entorno económico, social y digital; y la cooperación y creación de alianzas entre bibliotecas y otros agentes implicados para la optimización de los recursos. Igualmente pretende facilitar el desarrollo de servicios digitales y su acceso y promover la preservación digital y promover la evolución de las competencias de los profesionales de las bibliotecas con una formación adaptada a los diferentes perfiles.

Después de cinco años de funcionamiento el CCB ha demostrado su capacidad de coordinar esfuerzos y alcanzar resultados, pero para obtener resultados más ambiciosos es necesario una evolución en su funcionamiento. Para ello se adaptarán los órganos del Consejo a los nuevos retos estableciendo más claramente sus funciones y modificando las dinámicas de trabajo; y se mejorará el seguimiento, evaluación y comunicación del CCB y sus actividades a través de un sistema de seguimiento, revisión, evaluación y comunicación anual del Plan y sus proyectos.

Proyectos que desarrollará durante 2013
El I Plan Estratégico de Consejo de Cooperación Bibliotecaria incluye y desarrolla los proyectos que se llevarán a cabo durante el primer año:

  • Estudio del impacto socioeconómico de las bibliotecas en la sociedad.
  • Estudio de prospectiva sobre la biblioteca en el nuevo entorno informacional y social.
  • Apertura de un diálogo entre los sectores implicados para definir un modelo sostenible de préstamo de libro electrónico en bibliotecas.
  • Elaboración de un manual de funcionamiento del CCB para favorecer la flexibilidad y la coordinación, procurando un adecuado reparto de funciones y reforzando las mejores prácticas.
  • Plan de comunicación interna y externa del CCB.

Fuente: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es la creación de un colegio profesional de archiveros, bibliotecarios y documentalistas para la Comunidad de Madrid.

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