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El Gobierno reduce de 80 a 38 profesiones la colegiación obligatoria

 El Gobierno reduce de 80 a 38 profesiones la colegiación obligatoria

En el día de hoy el Gobierno ha reducido la colegiación obligatoria a 38 profesiones de las 80 iniciales. El Gobierno está ultimando el anteproyecto de Ley de Colegio y Servicios Profesionales en el que se restringe la colegiación obligatoria a actividades legales, sanitarias y técnicas.

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El Comité Económico y Social Europeo destaca que las profesiones contribuyen a garantizar los «bienes sociales»

Comite Economico y Social Europeo

El Comité Económico y Social Europeo destaca que las profesiones contribuyen a garantizar los «bienes sociales».

Dictamen ‘El papel y el futuro de las profesiones liberales en la sociedad civil europea de 2020’.

 

Bruselas, 24 de junio del 2014 / El Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha presentado hoy su dictamen de iniciativa INT/687 sobre «El papel y el futuro de las profesiones liberales en la sociedad civil europea de 2020» elaborado, a iniciativa de Arno Metzler, por el Grupo III de Actividades Diversas del CESE.

Las profesiones, recogidas en el Tratado de Roma, han sido siempre un exponente de la construcción de la Unión Europea. Desde Unión Profesional, organización que agrupa a las profesiones colegiadas españolas, se considera muy oportuno que este órgano consultivo se pronuncie nuevamente sobre este sector y su función en el desarrollo económico y social de Europa. Según recoge el dictamen, aproximadamenteuno de cada seis trabajadores autónomos se dedica a las profesiones liberales (entendiendo éstas de una forma genérica) y la tendencia va en alza. De ahí que se llame la atención sobre su significativa contribución a la creación y mantenimiento de las infraestructuras sociales.

Principales conclusiones y recomendaciones

El CESE destaca que el sistema de las profesiones liberales contribuye sustancialmente a garantizar que en el futuro se ejerzan con calidad unas funciones que se corresponden con el concepto de «bienes sociales» como la salud, la seguridad general de la población, la protección de los derechos de los ciudadanos y también la prosperidad económica. De ahí que se considere que la colegiación obligatoria se justifica por un interés público superior.

Desde el CESE se insta a primar siempre la calidad del servicio sobre la obtención del máximo beneficio. En este sentido, y como establece la Directiva de Servicios, se deben elaborar códigos de conducta con el fin de poner de relieve y garantizar los elevados requisitos para la prestación de servicios por parte de las profesiones en toda Europa.

El dictamen resalta asimismo el papel de las organizaciones nacionales interprofesionales y monoprofesionales que se encargan de elaborar y desarrollar principios de deontología profesional, así como de velar por su cumplimiento. La autorregulación de la profesión por sus miembros permite evitar la interferencia del Gobierno y garantiza al mismo tiempo su vinculación con el bien común y, por tanto, beneficia a los clientes y consumidores. 

Además, en contextos cada vez más complejos, con constantes desarrollos técnicos e incremento de normas, corresponde a las profesiones garantizar una formación permanente adecuada de todos los profesionales de cada sector.

Las profesiones, y su buen funcionamiento, contribuyen a la cohesión social y a la creación de entornos inclusivos, lo que fomenta los aspectos relacionales entre los diferentes agentes sociales. Por ello, y a pesar de que puedan existir deficiencias, en el dictamen se reconoce que estas no constituyen un fallo intrínseco del sistema. De ahí que se anime a estas profesiones a seguir funcionando y modernizándose acorde con los tiempos, pero sin desvirtuar la esencia. 

Acceder al dictamen del CESE (versión en español)

Fuente: Unión profesional. Noticias colegiales.

La vulnerabilidad social generada por la crisis es combatida por los profesionales

Hombre preocupado. Carlyle no tenía razón, blog.«La crisis económico-financiera, de empleo y fiscal, lleva a su vez a otras crisis en la vida personal familiar o social de las personas»

Así refería, José María Peiró Silla, catedrático de Psicología Social, la crisis de cambio que atravesamos. Esta reflexión, recogida en una entrevista a raíz de la conferencia ‘Transformarse en la crisis’ que organizó el Colegio Oficial de Psicólogos de La Rioja, encaja con las conclusiones de numerosos informes que vienen realizándose acerca del verdadero impacto de la crisis en la salud de los ciudadanos. Sin ir más lejos, si nos fijamos en la atención primaria, en un estudio de la Universidad de las Islas Baleares, se constató que entre los años 2006 y 2011 la proporción de pacientes con trastornos mentales asociados al desempleo o el pago de la hipoteca creció de manera preocupante. Como ejemplo, los pacientes con depresión se incrementaron 19,4%, con problemas de ansiedad un 8,4% e incluso aquellos con desórdenes asociados al abuso del alcohol, un 4,6%. Datos que reafirman, como apunta José Saturnino Martínez, profesor de Sociología, que «España figura entre los países de la OCDE donde los pobres se han empobrecido más y los ricos han notado menos la crisis». 

Este escenario de precariedad de las condiciones sociales, que sigue extendiéndose, convive en los últimos meses, paradójicamente, con un discurso a nivel nacional e internacional de mejora de las perspectivas macroeconómicas en términos de empleo y crecimiento que, en todo caso, no dejan de ser demasiado incipientes y poco concluyentes. Prueba de ello, son los últimos datos de enero del 2014 sobre afiliaciones y desempleo del Ministerio de Empleo y Seguridad Socialque arrojaron, aún, una destrucción de 184.031 empleos y un aumento de 113.097 parados. En definitiva, hablamos de personas que se enfrentan a situaciones socioeconómicas más inestables y, en muchos casos, de extrema gravedad, que precisan de la atención clara y diligente en diversas áreas como la sanitaria, la económica, jurídica o social. 

De esta forma, las profesiones, organizadas a través colegios profesionales, son conscientes de la responsabilidad y compromiso que mantienen con la sociedad, en tanto en cuanto abordan situaciones y necesidades de los grupos más vulnerables. En este sentido, ante las circunstancias sobrevenidas de la crisis económica como los desahucios —solo en 2012 hubo 30.000—; personas en riesgo de exclusión social, entre los cuales, los parados de larga duración son cada vez más; o las dificultades por las que atraviesa la sanidad pública, los profesionales muestran con su ejercicio una implicación fruto de su vocación de servicio al ciudadano.

Iniciativas llevadas a cabo desde la Abogacía y Trabajo social de forma conjunta para establecer oficinas de intermediación en los asuntos de desahucios, por ejemplo, o la asesoría y apoyo que ofrecen las organizaciones colegiales a los profesionales y ciudadanos en materia de empleo, salud física o mental, son algunas de las iniciativas de corte socio-económico que estas organizaciones están poniendo en marcha para intentar paliar la preocupante situación de una sociedad en crisis.

Fuente: Blog Carlyle no tenía razón.